domingo, 12 de mayo de 2013

La gota fría: episodios de precipitación en el Mediterráneo occidental


Siguiendo con la serie sobre fenómenos climáticos que iniciamos con el fenómeno de la isla de calor, y que continuamos con el efecto föhn, os voy a hablar de un fenómeno, la gota fría, que hace años era sinónimo de inundaciones, y que quizás, ahora, siendo tan frecuente como antes, no se presenta por los medios con el mismo ímpetu y espectacularidad de tiempos atrás. Y para ello, volvemos a Javier Martín Vide, en su obra Mapas del tiempo: fundamentos, interpretación e imágenes de satélite, y también a la ponencia de otra climatóloga de la Universidad de Barcelona, María del Carme Llasat, Gotes d’aire fred al Mediterrani, que tratan sobre este tema.

Entre 1980 y 1990 se registraron en Catalunya siete episodios de lluvias que superaron los 200 mm/24 h y que produjeron inundaciones catastróficas. Este tipo de episodios no son una característica de Catalunya ni de la región levantina, sino que se extienden a toda la vertiente mediterránea occidental. Esta característica está fuertemente ligada al mismo mar Mediterráneo y a la orografía accidentada de la mayor parte de la línea costera. Los diagnósticos suelen implicar fenómenos como la ciclogénesis mediterránea, las advecciones de aire muy caliente y húmedo con penetración, en ocasiones, de la corriente en chorro subtropical, o las elevadas temperaturas del mar. Pero la más característica, o como mínimo, la más conocida y temida es la denominada gota fría.

Una gota de aire frío o gota fría puede definirse como un área relativamente pequeña de baja presión en altura, no reconocible en el mapa de superficie, o con una circulación ciclónica mucho más acusada en altura que en el suelo, unida a una masa de aire frío, igualmente en altura, rodeada por aire más cálido, con una diferencia de al menos unos 5o C. En el mapa de 500 hPa se observará una borrasca con isotermas señalando temperaturas claramente inferiores a las de los sectores que la rodean, mientras que en el de superficie puede haber un anticiclón o, a lo sumo, una débil circulación ciclónica. En resumen, se trata de una borrasca fría en altura.

Las gotas frías al cabo de un cierto tiempo de su formación suelen adquirir reflejo en superficie, es decir, aparece una clara depresión en los niveles bajos. Vamos a explicar sucintamente la génesis de las gotas frías. Se produce una oscilación del jet o corriente en chorro polar, por la entrada de una masa de aire cálido de gran espesor que llega a aislar una parte de la masa de aire frío de su región de origen. Este fenómeno, conocido como cut-off, se produce, entonces, por la formación de la gota de aire frío que se produce por la deformación y profundización de una lengua en la corriente en chorro polar. Cuando esta lengua se estrecha da lugar a una depresión cerrada que contiene el aire frío separado de su masa original.






La génesis de las gotas frías se resume en la figura anterior. El proceso contrario al de la génesis de las gotas frías da lugar a la formación de burbujas cálidas, y de anticiclones de bloqueo, constituidas por aire cálido en altura aislado en latitudes altas.

Las gotas frías producen una gran inestabilidad atmosférica, chubascos y tormentas, especialmente si el aire en superficie es muy cálido y húmedo, como suele ocurrir en el área mediterránea en época otoñal. Aquél asciende, por su mayor flotabilidad, entre otras razones, condensando su humedad. Las gotas frías son, en bastantes casos, las causantes de las grandes precipitaciones que provocan inundaciones y riadas en el mundo mediterráneo. De todas maneras, no siempre una gota fría genera grandes aguaceros, ni todo aguacero tiene su causa en una gota fría.

Las gotas frías presentan fuertes vientos en su periferia, pero con una cierta asimetría; a veces conservan un trozo de la corriente en chorro polar. Se desplazan según marca el viento más fuerte, que varía de posición en la periferia, por lo que tienen trayectorias de difícil previsión. En el llamado borde de ataque, o sector delantero de la periferia, es donde se dan los fenómenos de inestabilidad más intensos. Cuando la distribución de vientos se hace simétrica la gota entra en fase de desaparición, pudiéndose reactivar por una situación denominada vaguada en altura, en la que vuelva a recibir corriente de aire frío en altura.

La dificultad para señalar la posición de las gotas frías al cabo de un cierto tiempo, así como el hecho de que en sus primeras fases no se detecte su presencia en el mapa de superficie, hace que en ocasiones sean perturbaciones inesperadas, aunque con las últimas tecnologías de predicción, cada vez es menos difícil la realización de previsiones con mayor exactitud.

Els antics oficis: els raiers: una tradició recuperada


Seguint amb el nostre relat sobre els antics oficis que no volem que caiguin en l’oblit, avui parlaré sobre un dels que, gràcies al turisme i a la recuperació de les tradicions més nostrades, potser que no caigui en l’oblit. Es tracta de l’ofici de raier, aquell que ens ve a la memòria quan recordem al ex-ministre Borrell quan va caure a les aigües de la Noguera Ribagorçana quan tripulava un d’aquests rais...
Per parlar-ne, us recomano, i a la vegada, consulto, l’obra de l’historiador Francesc Carreras i Candi La navegació al riu Ebre, on parla sobre aquest vell ofici, que va perdurar des del segle XIII fins als anys trenta del passat segle, quan la construcció d’embassaments va impedir el transport fluvial i va ser substituït pel transport per carretera, ara recuperat com a festa a la Pobla de Segur.
L’ofici de raier consistia en la conducció de fustes aigües avall utilitzant l’antic sistema dels rais, o embarcacions de troncs. El nom de rai, ve de raig, ja que l’estructura de fusta viatjava com un raig per les aigües dels rius.
Els tractants de fustes tenien contractades dues classes de treballadors: els que tallaven els arbres, els “picadors”, que talaven l’arbre, pelaven el tronc de branques i desemboscaven els troncs, arrossegant-los fins a la vora del riu; i els que transportaven la fusta, anomenats raiers a Catalunya, navateros a l’Aragó, navaders al Baix Cinca o almadieros a Navarra. Els troncs es tallaven a la mida correcta per al seu ensamblament, es duien fins als punts d’enraiament, a la riba del riu, barranquejant-los en alguns casos per zones d’aigües braves, per dur-los al punt on es realitzava l’ensamblament dels troncs. La feina del barranqueig era dura, perquè consistia en resseguir les fustes en el curs del riu, les quals solien encallar-se constantment, el que obligava a tenir ganxos per remoure-les, o ficar-se dins el corrent, i en els ràpids es precisava de tenir un gran vigor i pràctica, per no patir gaires riscos sobre la vida del raier.
Els rais es construïen ajuntant els troncs en paral·lel formant un tram. Els troncs es lligaven amb redortes, branques de bedoll, estovades prèviament a l’aigua per donar-hi flexibilitat. Els trams variaven d’amplada segons l’amplada del riu que havien de navegar. Un cop lligat un tram de feixos de tronc, es lligava amb altres trams, formant una espècie de caravana de diversos trams, quatre o cinc, que podien arribar a llargades de cinquanta metres, es col·locaven dos rems, un en el primer tram i un altre en el darrer. A vegades, en passos de riu complicats, s’arribaven a desfer per barranquejar peces soltes. Portaven un pal clavat en el centre del rais, anomenat estatge, que servia per a col·locar les alforges i la roba eixuta, a l’empara de la humitat que hi ha a la superfície del rai. S’havia d’anar, a més, proveït de barrers, que servien per a fer palanca en cas d’embarrancament i de cordes, per subjectar els rais a la riba en cas de parada o avaria.
Cada rai era conduït per dos homes, el davanter i el cuer. L’obstacle més seriós solien ser les roques, les parts del riu d’escàs cabal, els meandres i els forts desnivells. Hi havia el perill d’estavellar-se, i haver de refer el rai i recollir les peces perdudes,..., per tant calia tenir molta pràctica, i sobretot, un gran coneixement del riu. Els principiants solien anar de cuers, i no passaven a davanters fins no tenir una solvència contrastada.
La baixada de rais començava al maig i es feien diversos rais durant la temporada de l’estiu. Una vegada arribaven a la seva destinació es feia el negoci de subministrament, i els raiers “desenraiaven”, o sigui, desfeien el camí en tartana, en tren o a peu “espardenyant”.
Tal com he dit al principi, la construcció de grans embassaments, la construcció de carreteres, i l’embaratiment de preus del transport terrestre, van conduir a la pràctica desaparició de l’ofici, recuperat com a festa al Pallars.


Enllaç a Youtube sobre els raiers: http://www.youtube.com/watch?v=9s0FbaKAdPw


La tercera España


El pasado sábado 20 de abril de 2013, Televisión Española ofreció en su espacio Somos Cine el film La buena nueva, dirigido por Helena Taberna en el año 2008, el argumento del cual era el de un sacerdote que es destinado a un pueblo dominado por los socialistas en la época de la República, y que vive el momento del alzamiento de la denominada España nacional contra el gobierno republicano, y muestra como el cura interviene no en nombre de ninguna cruzada nacional, sino en nombre del Evangelio y de las personas, intentando impedir los asesinatos de la gente que no comulgaba con las ideas de los alzados, ni tan siquiera de las suyas propias. Esto me hizo pensar en la memoria histórica, de la cual no había hablado hasta ahora en el blog, y en el mito de la dos Españas enfrentadas, de las Españas radicalizadas a un lado y otro. Pero también hubo una tercera España, aquella que, salvando las distancias ideológicas, creía más en las personas y que huía de las radicalizaciones que se producían a un lado y otro. Así, ni todos los españoles de izquierdas eran unos anticlericales exacerbados, ni todos los españoles de derechas ni todos los curas eran unos radicales de la “gloriosa cruzada nacional”. Mientras los canales oficiales si estaban en pos de ello, muchos, en un lado y otro, arriesgaron sus vidas y trabajaron para salvar de la muerte a muchas personas que no pensaban como ellos. El cura de la película, es un ejemplo de ello.
Yo, personalmente, tengo un ejemplo de una persona que hizo lo propio en el pueblo natal de mi padre, Aniñón. Durante la guerra civil, Aniñón estuvo en todo momento en zona nacional, y en territorio de retaguardia, y en ella, descansaban y se abastecían los soldados del ejército nacional. Aniñón, plaza socialista, tenía numerosas personas que figuraban en las listas de los capitostes locales favorables a los nacionales, así que cuando estalló el alzamiento y la guerra, las listas estaban a punto. Pero surgió una figura, que según recuerdan los viejos del lugar evitó tantísimos fusilamientos, avalando a la mayoría de personas que figuraban en las listas, una persona que hoy tiene dedicada una plaza en el pueblo: mosén Antonino Peiró. Él solía decir que el peor de los rojos del pueblo era casualmente su sacristán, y con su actuación evitó y avaló a numerosas personas de izquierdas en el pueblo. También solía decir que, no por ir a misa, las personas eran mejores o peores, que se trataba de creer. Así que este personaje aún es recordado en Aniñón como una buena persona. Yo lo puedo decir con mucha razón, pues mi abuelo y sus hermanos estaban en las listas, y el mosén los avaló. Dos años después de ello, nació mi padre.
Como mosén Antonino Peiró, hubo tantas y tantas personas que protagonizaron gestas anónimas, a ambos lados, salvando a personas que no por no pensar como ellos, las iban a dejar matar, que ellos fueron la tercera España, aquella que, probablemente en otras circunstancias, hubieran protagonizado otro tipo de política, otra forma de hacer diferente, a la que, por la radicalización, provocó un conflicto que, aún hoy en día, marca la vida de muchas personas. No deben caer en el olvido estas personas. Éste debe ser el cometido de la memoria histórica. No olvidar los hechos, para que no se vuelvan a repetir, y no olvidar a las personas, para que sus hechos no desaparezcan, que no se los lleve el viento del olvido. Hoy en día, la crisis y la falta de perspectivas de salir de ella, y el desarraigo hacia la política tradicional, están generando, a izquierdas y derechas, movimientos de radicalización que, en algún modo, preocupan por su hipotética deriva. El excesivo populismo de algunas ideas hace rebrotar la idea de la deriva hacia otra vez las personas enfrentadas a un lado y otro. No se trata de criminalizar los movimientos sociales, pero hay quien se aprovecha de ellos para crear un ambiente proclive al enfrentamiento. Un nuevo auge de los extremos. Es ahí donde la memoria histórica debe actuar, para que no se repitan los hechos del pasado, para que estos hechos no se amasen con las manos del presente.

Niente più niente al mondo (Nada, nada más en el mundo), de Massimo Carlotto: la mirada social


Niente più niente al mondo...
Questa frase me la porto dietro dal matrimonio. Il cugino di Arturo suonava la chitarra e aveva cantato Il cielo in una stanza. È l'unica canzone che ho imparato per intero:
Quando sei qui con me/questa stanza non ha più pareti/ma alberi/alberi infiniti./Quando sei vicino a me/questo soffito viola/no, non esiste più./
Io vedo il cielo sopra noi/che restiamo qui/abbandonati/come se non ci fosse più/niente, più niente al mondo./Suona un'armonica/mi sembra un organo/
che vibra per te e per me/su nell'immensità del cielo./Per te, per me:/nel cielo.
Allora pensavo di avere un futuro, di potermi giocare la vita. Ero giovane. Invece in ventidue anni 'sto cazzo di cielo non l'ho mai visto. Il soffitto è sempre stato lo stesso, color bianco che Arturo rinfresca ogni due anni e prima di arrivare al cielo ci sono ancora sei piani e gli zoccoli della signora Andreis che, puntuale come un orologio, si alza ogni notte alle tre per andare a pisciare.
Una realidad social, una mirada social, un relato social... Ésta es, sin ninguna duda, la intención de Massimo Carlotto, en Niente più niente al mondo, traducida al castellano y publicada por Editorial Laertes (Barcelona, 2010), bajo el nombre de Nada, nada más en el mundo. Tremendo, brutal y actual, el relato de este autor italiano.
Es un monólogo corto, de un poco más de sesenta páginas, pero intenso y descarnado, de una mujer, a la cual, de una forma coloquial y directa, podríamos calificar de "maruja", que cuenta, dentro del contexto de su vida en un barrio típico poligonal y obrero de Turín, en plena etapa post-industrial, en búsqueda de una nueva identidad, la falta de trabajo, la dificultad de la convivencia con los inmigrantes, y en primera persona, las miserias de su cotidianeidad. Una mujer que pasa su día trabajando, como empleada del hogar a horas, haciendo casas y escaleras, que describe su vida en base a aquello que le resulta cotidiano: los nombres de los supermercados donde compra y los precios de los productos que compra, la sociedad consumista en su más plena efervescencia, y los avatares de su trabajo en las casas de las familias bien de Turín, y la vida reflejada en los programas y seriales de televisión. Una vida totalmente monótona con su marido. Un análisis lúcido y despiadado de la gris existencia que marca su vida. Una hija que se resiste a vivir la existencia que su madre le intenta marcar. Un hecho marca el relato…
Sin duda, interesante su lectura. Es un relato trágico, una lectura descarnada de nuestra existencia en esta sociedad consumista y marcada por los modelos y estereotipos que marca la televisión y los medios de comunicación, un modelo individualista e hipócrita marcado por este devenir de sociedad del bienestar-consumo. Os lo recomiendo. Es un relato muy actual, donde se ven todos estos aspectos reflejados en nuestra más absoluta realidad, la crisis, la falta de valores comunes, y una excesiva influencia de los medios de comunicación y de la sociedad consumista que consigue hacernos seres-producto, o sea, que nuestra vida no sea nada sin consumo.


El efecto föhn


Continuando con los fenómenos climáticos, que inicié con el fenómeno de la Isla de Calor, hoy os voy a dedicar una entrada a un típico fenómeno, que se produce en los ámbitos montañosos, preferentemente. Se trata del llamado efecto föhn, y para ilustraros sobre el tema, me remito al libro de Climatología Fundamentos de climatología analítica, escrito por el profesor de Climatología y Geografía física de la Universidad de Barcelona Javier Martín Vide, del que tuve el grandísimo honor de ser alumno.
Para explicar la génesis del fenómeno del efecto föhn, debemos explicar previamente el proceso por el que se produce. Una burbuja de aire, al ascender, va siendo sometida cada vez a una menor presión, ya que tiene, progresivamente, menor espesor atmosférico por encima de ella. Al disminuir la presión sobre la burbuja, aumentará su volumen, esto es, se expansionará. Este proceso, cuando se evalúa en cuanto al enfriamiento o calentamiento, en cuanto a procesos secos y procesos húmedos, provoca disminuciones o aumentos de temperatura, que se denominan gradientes térmicos. Tenemos presente que, en un momento determinado y sobre la vertical de un lugar, cada nivel de la troposfera tiene una determinada temperatura, y que supone unos determinados gradientes térmicos verticales o variaciones de la temperatura con la altura.
Entonces, como aplicación de lo anteriormente dicho, puede explicarse el llamado efecto föhn, asociado al viento homónimo, que sopla en los Alpes, aunque se produce con otros vientos similares en otros muchos lugares del planeta. Poniendo un ejemplo, que representamos en la figura adjunta, sea un flujo de aire que con una temperatura de 15o C se dirige hacia un obstáculo orográfico notable. Tras alcanzar la ladera de barlovento, a 200 metros de altitud, se ve forzado a ascender. El aire en su ascenso irá disminuyendo su temperatura a razón de 1o C/100 m, suponiendo que no esté saturado. De esta manera, a los 400 metros tendrá 13o C y a los 600, 11o C. Pongamos que, alcanzado este nivel, comience a producirse condensación del vapor de agua que posee el aire que sube. Entonces, a partir de los 600 m el aire, en su ascenso, perderá 0,5o C/100 m. Así, a los 800 m poseerá una temperatura de 10o C y a los mil, donde situamos la cima, 9o C. Hay que suponer que la nubosidad generada a partir del nivel de condensación produce precipitación, es decir, las gotas formadas van siendo eliminadas del aire ascendente (sobre todo en barloventos sometidos a flujos húmedos). Sea, ahora, el nivel altitudinal de la cima aquel en el que cesa la condensación, aunque podría ser otro cualquiera. En este caso, sobrepasado ese nivel culminar e iniciado el descenso por la ladera de sotavento, el aire, ya no saturado, irá ganando 1o C/100 m, de manera que a los 800 m tendrá 11o C, a los 600 m, 13o C, a los 400 m, 15o C, y a los 200 m, 17o C. En consecuencia, alcanzará la base del obstáculo orográfico en la cara de sotavento con una temperatura más alta que la tenía, al mismo nivel altitudinal, en la de barlovento. Ese viento resultante, a sotavento, cálido y seco y, a menudo, impetuoso, por los efectos de canalización orográficos, define el llamado efecto föhn.
Nótese que lo que puede parecer un sorprendente calentamiento del aire por el mero hecho de atravesar un relieve montañoso, condensando su humedad y originando precipitación en la ladera de barlovento se debe al desprendimiento de calor latente en el fenómeno de la condensación y la inexistencia de evaporación del agua líquida, que consumiría calor, por haber sido eliminada, en parte, como precipitación.
Otros vientos con un marcado efecto föhn, aparte de este viento alpino, son el Chinook, de las Montañas Rocosas, y el zonda, próximo a los Andes argentinos, cordilleras que suponen imponentes obstáculos orográficos, por su altura y perpendicularidad, a los flujos húmedos del Pacífico. En España, el poniente, que suele regar con generosidad la mitad occidental de la Península Ibérica, alcanza las costas orientales, en la mayoría de las ocasiones, con un marcado efecto föhn. El levante, una vez ha atravesado el estrecho de Gibraltar, tiene caracteres similares, y los vientos de componente sur, en el Cantábrico. En algunos lugares del Pirineo, se habla del fagüeño o fogony, para designar este tipo de vientos recalentados. En las áreas nevadas, pueden provocar un rápido y peligroso deshielo. Por otra parte, es bien conocida la influencia excitante que sobre los humanos y los animales comportan estos vientos cálidos y resecos, que llegan a considerarse, en lo penal, en algunos países, como factores ambientales atenuantes de culpa en ciertos delitos cometidos durante los episodios en que soplan.




Figura que ilustra el efecto Föhn. El aire asciende a barlovento, y al nivel de condensación, genera precipitaciones a barlovento, y cuando la misma corriente de aire supera el accidente geográfico, desciende con un mayor gradiente térmico, con lo que ese aire desciende a sotavento seco y recalentado.

Oficis tradicionals: els farers


Continuant amb els oficis tradicionals en perill d’extinció, avui us parlaré d’un dels oficis que es pot considerar pràcticament desaparegut, ja que en l’actualitat el seu ofici ha passat a ser una tasca que es fa de forma automàtica. Es tracta del ofici de farer.
Els homes podien navegar perdent de vista la costa que els servia d’orientació quan varen comptar amb altres referències com les fogueres enceses als promontoris i als llocs elevats del litoral així com les grans fogueres amb que solien rematar-se les columnes i les torres votives construïdes a l’antiguitat.
Aquest tipus de senyals es van substituir pels fars, dels que hi ha nombroses referències al passat.
Els fars actuals es defineixen com torres altes situades a les costes, illes, esculls o vaixells fondejats, amb llum a la seva part superior, encesa tota la nit que serveix als navegants per orientar-se. Avui en dia, són el resultat d’una lenta però ininterrompuda evolució durant segles, però segueixen conservant algunes de les característiques de les primitives construccions, així com gran part del seu simbolisme.
Els encarregats del seu funcionament i manteniment són els farers o torrers, que constitueix una professió plena de riscos en el passat i que s’exercia en molts casos en llocs allunyats dels nuclis urbans i inclús en la més absoluta soledat. A aquests treballadors, els ha acompanyat tradicionalment el mite i la llegenda, i han estat objecte d’una gran curiositat i interès al desenvolupar una activitat tan singular.
Els fars durant segles complien el seu objectiu, amb l’expressió del foc encès amb fusta o carbó vegetal, més tard, amb materials sebacis, que cremava a llars a cel obert i que deixaven anar poca llum sobretot quan la fumera augmentava en densitat degut a l’humitat del combustible. De dia aquesta espècie de núvol servia d’orientació als navegants, però de nit era necessària la conservació de la flama, i això constituïa un gran problema. Però a partir del segle XVIII-XIX quan s’acceleren les innovacions tecnològiques (sobretot, important, per l’augment del calat i tonatge dels vaixells amb els conseqüents perills per a la navegació costera) fins a arribar als complexos sistemes actuals.
A tots aquests canvis s’han hagut d’adaptar els farers o torrers. Per a ser torrer, s’havia de tenir unes condicions d’edat i de salut òptimes, però a més, saber també d’altres oficis, així com saber també dels senyals marítims i en determinades condicions.
A la formació dels farers tradicionalment se li ha atorgat una gran importància a la capacitat manual per així exigir-ho la seva feina, que havia de fer en moltes ocasions aïllat, sent necessari resoldre per sí mateix els nombrosos problemes que es presentaven en el desenvolupament de la seva professió. Però en opinió dels vells torrers, només s’arribava a dominar l’ofici amb una dilatada experiència. A més eren necessàries unes determinades condicions personals que permetessin adaptar-se a les circumstàncies en que havien de fer la seva feina. Moltes vegades, al principi, els torrers eren destinats de forma forçosa a un far aïllat, és a dir situat en illots deshabitats o als que no es pot arribar en temps normal amb embarcació tripulada per un sol home i els emplaçats en punts distants més de quinze quilòmetres de poblacions amb església, escola i metge, on havien de prestar els seus serveis un mínim de temps, per demostrar la seva adaptació a les condicions dures que s’estimaven al seu ofici, i de les obligacions d’aquest, que estaven emplaçades a evitar els grans naufragis.
Entre les obligacions principals, destaquen les de prestar el servei dels senyals marítims, qualsevol que fos la seva classe; encendre els llums; vigilar l’enllumenat durant la nit; cuidar de la neteja dels aparells òptics i acústics de les màquines de totes classes i de tots els efectes del servei, així com del mobiliari, edificis, explanades, hortes i demés accessoris; recollir les dades meteorològiques i portar els registres, inventaris, informes,... Una de les tasques més singulars era la de tenir els coneixements necessaris per fabricar masilla per reparar les juntes dels vidres de la llanterna, soldar amb estany i amb soldadura forta per poder reparar immediatament les esquerdes que es poguessin produir i els elements d’electricitat necessaris per fer-lo funcionar.
La vida i el treball dels farers ha estat tradicionalment rodejada d’un cert misteri, sent molt abundoses a la literatura escrita i oral les llegendes i les històries, que els atribueixen fets i circumstàncies molt singulars. També la seva soledat, el seu aïllament dóna molt d’èpic al seu ofici. El seu aïllament es va anar relaxant amb les noves tecnologies, tals com les ràdios, que eren la seva principal connexió amb l’exterior. L’aprovisionament dels productes més necessaris, sobretot aliments, els obligava a periòdics desplaçaments. En alguns casos, els fars disposaven de forn per fer pa, horts on conrear els seus propis productes, així com d’animals de cria per tenir productes làctics, càrnics i ous d’aviram.
Els problemes més seriosos es plantejaven en cas de malaltia, que havien de solucionar amb l’experiència. També els farers havien d’ensenyar als seus fills les primeres lletres i els números. Podien conviure en un far dos o tres famílies, entre les quals havia de mantenir-se a vegades difícils relacions. No tothom era capaç de suportar aquesta forma de vida que exigia capacitat per l’aïllament, i a més, sovint, era un treball molt mal remunerat.
Actualment, els farers d’antiga estampa ja no existeixen. La majoria són tècnics de manteniment de les instal·lacions , doncs la pràctica totalitat dels fars són automàtics, amb el qual no necessiten una persona fixa que s’estigui pendent de les instal·lacions  com abans. Ara solen tenir una alta qualificació professional. És per això que és un ofici en perill d’extinció. Hi ha torrers, però ja no exigeix estar constantment al far per controlar-lo.
Per a il·lustrar-vos sobre el tema us remeto a un vídeo del programa El escarabajo verde, de Televisión Española, on es parla dels fars i dels farers. El link és:

De Gila y Martes y Trece a Juan Cotino, nueva “figura” del Club de la Comedia


Imagínense un país donde se produzca una conversación como la que voy a reproducir a continuación:
(marca el número de teléfono, pone el altavoz del móvil, se oyen las señales de comunicación telefónica,…)
-          Hola, ¿el señor Juan Cotino?
-          Si, ¿Quién es?
-          Soy Jordi Évole, del programa Salvados, de la Sexta. Nos han dado su número de teléfono uno de los afectados del accidente del metro de…
-          Pero, ¿con quién quiere hablar?
-          Con Juan Cotino.
-          Es que en estos momentos no se encuentra.
-          Y entonces, ¿quién es usted?
-          Yo soy, soy, soy el hermano de Juan Cotino…
-          Pues tiene usted la misma voz de su hermano…
-          Pero ya le he dicho que no soy Juan Cotino, sino su hermano… Su hermano mayor, si, su hermano mayor…, tengo dos años más que él.
-          Pues podría pasar perfectamente por él, ja ja ja…Bueno, ¿podemos hablar con él?
-          Pues es que se ha marchado sin coger el teléfono, lo ha dejado aquí y me ha dicho que si llama alguien que conteste…
-          Y, ¿cuándo podemos hablar con Juan Cotino? ¿Nos puede facilitar la manera de contactar con él?
-          No, no, no sé. Se ha ido y no ha dejado dicho cuando volverá…
-          (…) * Reproducción aproximada de la conversación. Programa Salvados. 28 de abril de 2013. Sobre el accidente de metro de Valencia.
Desde Gila, con su “¿Es aquí la guerra?” o los Martes y Trece, con la famosísima “Empanadilla de noche”, no se había visto conversación más absolutamente surrealista. Esto formaría parte de una broma, si no fuera porque el interlocutor, que se hacía pasar por su “hermano”, es Juan Cotino, exdirector general de la Policía, exconseller de la Generalitat Valenciana y actual Presidente de las Cortes Valencianas, y que el tema que trataba el programa de la Sexta, Salvados, no fuera sobre una temática tan seria como la del accidente del metro de Valencia, que provocó cuarenta y tres muertos y casi cincuenta heridos, y la investigación del cual se ha cerrado en falso por el Gobierno y las Cortes Valencianas, de los cuales ha formado parte el ínclito humorista del teléfono fácil, don Juan Cotino. Una verdadera falta de respeto, ya no sólo por las víctimas y los familiares de éstas, sino por la inteligencia de todos los ciudadanos valencianos y del resto del país, que contemplamos estupefactos este tremendo despropósito.
Desde luego, no sé cuál es la estrategia de comunicación actual del Partido Popular, pero entre las ruedas de prensa y comparecencias del presidente Rajoy en pantalla de plasma, María Dolores de Cospedal, con sus finiquitos y salarios en diferido y simulaciones, …, sólo faltan este tipo de faltas de respeto hacia las personas que han sufrido este accidente, prácticamente olvidado, o hacia las personas que diariamente sufren los efectos de la crisis, para que la actual desafección de la política corra a favor de movimientos populistas y extremistas que ven en el actual sistema todos los males, y se favorezca un clima enrarecido y tendiente a la formación de extremismos que, en la actual situación, no necesitamos como solución a nada. La falta de transparencia es tal, que los ciudadanos asistimos a espectáculos grotescos como éste, que sólo hacen que perjudicar a la democracia, a empeorar la imagen de la clase política.
Debemos empezar a cambiar este tipo de actitudes, y facilitar la transparencia y cambiar algunos aspectos del sistema, si no queremos que éste muera por dejadez e inoperancia de nuestros actuales políticos, que crea esta gran desafección por el sistema y por la política, a izquierda y a derecha…
Mientras tanto, intentaremos disfrutar recordando a nuestro querido Gila o a la desternillante actuación de Encarna de Noche y las empanadillas de Martes y Trece…
Enlace al programa Salvados, de Youtube:

Balkan Blues, de Petros Márkaris: una mirada social en Grecia, enfrentada a su realidad


Hoy, en nuestro capítulo habitual de recomendaciones literarias, empezaremos una serie que dedicaremos a la novela negra y policíaca. Y la empezaremos con uno de los actuales valores de este género, el griego, de origen armenio, Petros Márkaris, creador del comisario Kostas Jaritos, que protagoniza las más que azarosas historias de las calles griegas, a las que añade, en numerosas ocasiones, pinceladas de ironía y de crítica de la actual situación social en el país heleno, historias de investigaciones policíacas.
De hecho, leyendo Balkan Blues, el conjunto de pequeños relatos que os recomiendo a continuación, uno puede proyectar una mirada sobre lo que está sucediendo actualmente en Grecia, las consecuencias de la crisis, el auge del racismo y de la extrema derecha, y de la miseria y de las miserias de nuestra sociedad occidental.
Una pequeña nota sobre el autor, antes de hacer una pequeña reseña sobre Balkan Blues. Petros Márkaris, autor griego de origen armenio (de padre de esta nacionalidad y madre griega), nació en Estambul en 1937, es escritor, traductor especializado en Bertold Brecht (de hecho, el alemán es uno de sus idiomas), es también autor de guiones para la televisión y el cine, habiendo colaborado con el director griego Theo Angelopoulos. Pero su fama llegó con las novelas del género negro protagonizadas por el comisario Kostas Jaritos, que, de hecho, es también protagonista de alguno de los relatos de Balkan Blues.
Balkan Blues, que en su primera edición tuvo otro nombre, es una serie de pequeños relatos, la mayoría de los cuales tuvieron su origen en su publicación en el diario griego Tá Neá. Los relatos son: Ingleses, franceses, portugueses,…, una novela corta, protagonizada por Kostas Jaritos, y los relatos De refilón, La emancipación de Tatiana, Café batido, Suite para flauta y violín, Sin decorados, Carta verde, Sonia y Varia y Un cuento infantil.
El primero de los relatos, que se podría calificar de novela corta, Ingleses, franceses, portugueses,…, está estructurado como tal, como un pequeño relato de formato novelesco con cuatro capítulos, Noche primera: Francia 0 – Grecia 1, Noche segunda: Grecia 1 – Chequia 0, Noche tercera: Portugal 0 – Grecia 1, Noche cuarta: la recepción y un epílogo Vuelta a la rutina. En el marco de las celebraciones de las victorias del equipo griego de fútbol en la Eurocopa, y ante los preparativos de los Juegos Olímpicos de Atenas de 2004, el comisario Jaritos debe investigar la muerte de tres árabes en extrañas circunstancias en las inmediaciones de las instalaciones deportivas. Un relato de cierta crítica a la paranoia antiterrorista de la CIA y los Estados Unidos, y una mirada a la falsa realidad de prosperidad que dio la cita olímpica, la burbuja urbanística, y a los efectos que la inmigración masiva que ello produjo en la no muy abierta sociedad griega.
De refilón es un duro relato sobre la crueldad y las vejaciones a las que se ven sometidos los inmigrantes en el país heleno para conseguir un trabajo. La emancipación de Tatiana trata sobre la extorsión de la mafia rusa sobre un restaurador ruso de origen griego. Café batido es un relato sobre el encargo de un asesinato a un novato matón. Suite para flauta y violín trata sobre las dificultades de los inmigrantes balcánicos, sobre todo los albaneses, y de la vida en las calles de Atenas para unos músicos de calle. Sin decorados es el relato de un cocinero que muere a manos de su pinche tras sentirse engañado, tras ganar una quiniela. Carta verde también relata las dificultades de la mendicidad en las calles atenienses para los inmigrantes balcánicos. Sonia y Varia trata sobre la situación de las prostitutas de origen ruso y balcánico y a las vejaciones a las que se ven sometidas. Y, por último, Cuento infantil, empieza siendo un relato que parece inofensivo, de la curiosa amistad de una niña negrita de origen africano con un anciano que se encuentran a diario en un parque, pero con un abrupto final.
Son una serie de duros relatos, que reflejan la crueldad, la violencia y las vejaciones que viven los inmigrantes que llegan a Grecia, y que son tratados en muchos casos como animales, especialmente los albaneses y los de origen árabe, a los que hay que añadir a los de origen balcánico, que vienen de una zona asolada por la guerra y la miseria, fiel reflejo de la más absoluta realidad: de la Grecia “próspera” de los Juegos del 2004 y del engaño de sus políticos se ha pasado a una sociedad en crisis y decadencia, que hace pagar en los inmigrantes sus miserias y su egoísmo, y les cargan las culpas de todo lo que ocurre, como si fueran los causantes de su situación. Su frustración se la cargan estos inmigrantes, y su imagen es el auge de las organizaciones extremistas, como Aurora Dorada, organización neonazi, que, por un lado se muestra como una cofradía de buena voluntad con sus compatriotas y por el otro combate fieramente a los inmigrantes, propinando palizas y señalándolos como la causa de la crisis. Un verdadero ejemplo de la crisis de nuestros valores occidentales. No dejéis de leer Balkan Blues.